Te asomas a una ventana... tus ojos se adaptan despacio al cambio de intensidad... ante ti un paraje va dibujándose, poco a poco... conforme tus ojos se van acostumbrando, empiezas a vislumbrar los árboles a lo lejos... delante de ellos una extensa llanura se mece al ritmo del viento... tus ojos empiezan a apreciar los colores, las texturas, la obra perfecta... en la llanura miles de flores recrean toda la tonalidad cromática... los árboles eran ciruelos, ahora descubres que están en flor, y sus pétalos caen como copos de nieve... al fondo, el sol comienza a desaparecer, ocultándose tras los picos aún nevados... el momento es irrepetible, un momento con tanta belleza que tu memoria será incapaz de recordar para siempre... coges tu cámara, prodigio de la memoria visual, y guardas ese instante para siempre...

domingo, 3 de febrero de 2013

Absorto en sus pensamientos


Absorto en sus pensamientos camina. 
Ajeno a la belleza del momento, a lo irrepetible de cada instante, 
al poder acechante del Cantábrico, a los numerosos ojos que contemplan la escena... 
sólo importan sus reflexiones, 
tan sustanciales son como para ensimismarse alejado de un mar que reclama atención. 


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