La naturaleza nos envolvía hace miles de años.
Formábamos parte de ella, y sin ella no éramos nada.
Con el tiempo, hemos ido alejándonos cada vez más y más.
Pasamos días sin verla, rodeados de asfalto, de vidrio, de hormigón, de coches, de ladrillos...
Pero cuando nos topamos con su grandeza, nos atrapa.
Nos quedamos obnubilados ante su poder, ante su belleza..
Nos absorbe sus dimensiones, su sonido, su olor.
No hablamos, simplemente observamos...
parece como si nuestro "yo" más primigenio entablase una conversación muda con ella.
Se sienten, se tocan, se reconocen...
como cuando nuestra relación con ella era de admiración y respeto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario