Te asomas a una ventana... tus ojos se adaptan despacio al cambio de intensidad... ante ti un paraje va dibujándose, poco a poco... conforme tus ojos se van acostumbrando, empiezas a vislumbrar los árboles a lo lejos... delante de ellos una extensa llanura se mece al ritmo del viento... tus ojos empiezan a apreciar los colores, las texturas, la obra perfecta... en la llanura miles de flores recrean toda la tonalidad cromática... los árboles eran ciruelos, ahora descubres que están en flor, y sus pétalos caen como copos de nieve... al fondo, el sol comienza a desaparecer, ocultándose tras los picos aún nevados... el momento es irrepetible, un momento con tanta belleza que tu memoria será incapaz de recordar para siempre... coges tu cámara, prodigio de la memoria visual, y guardas ese instante para siempre...

martes, 15 de enero de 2013

Huellas en la arena



Huellas amigas.
Con la complicidad única de un paseo con tu fiel amigo, 
parece que la realidad se aleja a cada paso.
Tu perro y tú, tú y tu perro; un mundo cómplice.
El amigo que te recibe siempre deseoso de verte,
que conoce tu estado de ánimo, que lo daría todo por ti.
El que tanto da a cambio de tan poco.
Ese amigo fiel, que te mira sin dobleces, el que ve tu inteior;
el que te ama tal como eres.
Huellas de dos amigos... en la arena.


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