Te asomas a una ventana... tus ojos se adaptan despacio al cambio de intensidad... ante ti un paraje va dibujándose, poco a poco... conforme tus ojos se van acostumbrando, empiezas a vislumbrar los árboles a lo lejos... delante de ellos una extensa llanura se mece al ritmo del viento... tus ojos empiezan a apreciar los colores, las texturas, la obra perfecta... en la llanura miles de flores recrean toda la tonalidad cromática... los árboles eran ciruelos, ahora descubres que están en flor, y sus pétalos caen como copos de nieve... al fondo, el sol comienza a desaparecer, ocultándose tras los picos aún nevados... el momento es irrepetible, un momento con tanta belleza que tu memoria será incapaz de recordar para siempre... coges tu cámara, prodigio de la memoria visual, y guardas ese instante para siempre...

lunes, 28 de enero de 2013

El Sardinero es presumido


El Sardinero es hermoso,
y presume de ello.

Todas las mañanas se asoma a sus aguas
para verse reflejado en ellas.

Se mira, se acicala las nubes, acompasa las olas,
peina su arena, se maquilla los brillos...

Se enamora de las mozucas
que pasean por sus doradas orillas,
y ellas de él.

El Sardinero es hermoso,
y presume de ello.


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