Te asomas a una ventana... tus ojos se adaptan despacio al cambio de intensidad... ante ti un paraje va dibujándose, poco a poco... conforme tus ojos se van acostumbrando, empiezas a vislumbrar los árboles a lo lejos... delante de ellos una extensa llanura se mece al ritmo del viento... tus ojos empiezan a apreciar los colores, las texturas, la obra perfecta... en la llanura miles de flores recrean toda la tonalidad cromática... los árboles eran ciruelos, ahora descubres que están en flor, y sus pétalos caen como copos de nieve... al fondo, el sol comienza a desaparecer, ocultándose tras los picos aún nevados... el momento es irrepetible, un momento con tanta belleza que tu memoria será incapaz de recordar para siempre... coges tu cámara, prodigio de la memoria visual, y guardas ese instante para siempre...

viernes, 25 de enero de 2013

Cantábrico indómito



El mar nos acompaña en nuestros descansos, 
es confidente en pensativos paseos, 
es elegido por los más pequeños para saltar sobre él, 
los surfistas se deslizan por las laderas de sus olas, 
es medio de vida para los marineros, 
indivisble pareja de una bahía como la santanderina... 

A veces se nos olvida que ese mar que tanto nos da, 
que nos mira casi siempre apacible, 
Oculta en su interior un poder incontrolable, 
devastador. 

En días como estos, 
en los que muestra su otra cara, 
en los que alardea de poder, 
conviene retener en nuestra mente, 
que es una dama a la que debemos amar 
y también, una viuda a la que temer. 


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