Huele a mar, suena a mar.
Como si de un acoso y derribo se tratara,
embestida tras embestida,
el mar arroja toda su bravura contra el paseo.
Huele a mar, suena a mar.
A cada empuje, sangre en forma de espuma blanca,
salpica, mancha.
Huele a mar, suena a mar.
Como un reportero de batallas naturales,
retrocedo tras cada intento de abordaje,
buscando cobijo que me proteja de la sangría espumosa.
Huele a mar, suena a mar... sabe a fuerza incontrolable.

No hay comentarios:
Publicar un comentario