Existen lugares que aunque los visitemos todos los días de nuestra vida,
parece que siempre los descubrimos por primera vez.
El Sardinero, una y otra vez, me sorprende con sus colores,
con sus caprichosas nubes, con su armónico oleaje...
Me asomé a él miles de veces y
miles de veces me sorprendió.
Recuerda a aquellos vetustos teatros en los que,
en un mismo escenario,
se han representado infinitud de diferentes obras.
parece que siempre los descubrimos por primera vez.
El Sardinero, una y otra vez, me sorprende con sus colores,
con sus caprichosas nubes, con su armónico oleaje...
Me asomé a él miles de veces y
miles de veces me sorprendió.
Recuerda a aquellos vetustos teatros en los que,
en un mismo escenario,
se han representado infinitud de diferentes obras.

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