Te asomas a una ventana... tus ojos se adaptan despacio al cambio de intensidad... ante ti un paraje va dibujándose, poco a poco... conforme tus ojos se van acostumbrando, empiezas a vislumbrar los árboles a lo lejos... delante de ellos una extensa llanura se mece al ritmo del viento... tus ojos empiezan a apreciar los colores, las texturas, la obra perfecta... en la llanura miles de flores recrean toda la tonalidad cromática... los árboles eran ciruelos, ahora descubres que están en flor, y sus pétalos caen como copos de nieve... al fondo, el sol comienza a desaparecer, ocultándose tras los picos aún nevados... el momento es irrepetible, un momento con tanta belleza que tu memoria será incapaz de recordar para siempre... coges tu cámara, prodigio de la memoria visual, y guardas ese instante para siempre...

domingo, 20 de enero de 2013

Desde Piquio


El paseo de El Sardinero recorre las playas de El Camello, La Primera y la Segunda. 
Estas dos últimas tienen por frontera un pequeño cabo llamado Piquio. 
Adentrándose en las doradas arenas de estas playas, separa la una de la otra, 
abriendo su aduana al paso libre de los paseantes cuando la marea está baja. 
Desde Piquio tenemos vistas privilegiadas: hacia el Este observamos La Segunda con el campo de golf de Mataleñas y el Faro de Cabo Mayor,
y, hacia el Oeste, disfrutamos de La Primera, con la playa de El Camello, 
la península de la Magdalena y la isla de Mouro. 
Esta última imagen es la que muestra la siguiente toma.


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