Momentos de reflexión, de toma de decisiones.
Para ello buscamos nuestro espacio lejos del ruido, cerca de la música natural.
Como si el entrar en sintonía con la naturaleza favoreciera la razón.
El pensante deambula por la orilla como si un funambulista fuera,
sopesando si se queda en la segura arena seca o
si se arriesga dando un gran salto hacia el agua, mojando su vida por entera.

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