No ha amanecido,
y el faro aún sigue trabajando.
Son sus últimos giros,
esperando a que el Sol lo releve.
Mientras espera,
el astro anuncia su llegada,
impregnando el cielo de rojos y naranjas,
en una magistral anunciación.
En unos segundos,
se produce el cambio de turno,
rápido, sin hacer ruido,
una mañana más; como todas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario